![]()
¿Alguna vez habéis entrado en una Apple Store? Si la respuesta es sí, en estas líneas tan sólo encontraréis plasmado con palabras lo que vosotros mismos habéis tenido ya la suerte de experimentar. En el caso de haber respondido de forma negativa, todo un abanico de sensaciones, sentimientos e ilusiones te aguardan aún a las puertas de estas fábricas de sueños. Lo sabemos, a veces podemos pecar de demasiado apasionados, pero esto lejos de ser una defecto quizá podría ser considerado una virtud para un blog que ostenta el nombre de MACniacs (que como sabéis es un juego de palabras confeccionado con Mac y maniac, maníaco).
Las Apple Stores no dejan indiferente a nadie. Desde el simple comprador de productos Apple por necesidad, hasta aquél que sólo acompaña a algún amigo o conocido de compras. Incluso estos visitantes de las Stores, nada interesados en Apple en sí misma y en la mística que rodea a sus santuarios comerciales, ninguno de ellos pueden permanecer impasibles ante el diseño de una Apple Store. La disposición de los equipos de muestra, la Genius Bar, el personal de Apple siempre atento para responder veloz a cualquier duda que pueda surgir, la ordenación de los iPods y sus accesorios… Algunos conocidos, usuarios de PC de toda la vida, que recientemente han visitado la de la 5ª Avenida de Nueva York volvieron maravillados (fueron a comprar un iPhone para un pariente que se lo había encargado) y me comentaron que es difícil no salir de allí siendo un poco más makero o con el gusanillo por probar un Mac dentro.
Y es que las Apple Store están bien montadas y enfocadas a ser el paraíso donde nosotros, los fieles de un culto pagano y de su máximo oráculo, S. Jobs, gastamos sin remisión esos ahorros que tanto nos ha costado reunir. Tener en tus manos un iPhone, un iPod Touch o un MacBook Pro mientras esperas a pagar en la caja para añadir oficialmente estos gadgets a tu colección es una experiencia sin igual cercana al éxtasis. Algunos llegan a sentirse parte de los elegidos, de esos pocos afortunados que podrán rozar con sus dedos un pedazo del paraíso tecnológico dentro de una bolsa de diseño a juego y acompañado de una notable disminución en los activos de su cuenta bancaria.
Así somos nosotros, algunos protestaríamos si tuviéramos que gastarnos 10€ en según qué cosas y sin embargo dispuestos a gastarnos un riñón y parte del otro por darnos el gustazo de sentir por unos pocos minutos que formamos parte de ese selecto club. Es por ello que algunos dicen que el makero es un especimen catalogable como raro, eso sí, de gustos exquisitos y refinados que no se contenta con cualquier cosa y que desde el día mismo en que puso sus manos sobre la primera manzana mordida sólo puede que bostezar ante lo aburrido y poco excitante que le resulta XP con sus ventanitas y su icono “Mi PC”.
Visitad alguna Apple Store si tenéis la oportunidad y no dudéis en comentarnos la experiencia. Sin llegar a ser “orgásmica” (a día de hoy no se tiene noticia conocida de que a nadie le haya pasado, y eso que muchos makeros de pura cepa han llegado incluso a llorar al entrar a una por vez primera) sí que puede ser una experiencia difícil de olvidar…